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lunes, 30 de julio de 2012

AYUDEMOS A LOS NIÑOS A AFRONTAR EL MIEDO.



Mª José Lozano Bernal.
Psicóloga.
CDIAT Avanza

El miedo es un sentimiento normal en los niños que suele aparecer entre los dos y los seis años, en muchas ocasiones se trata una conducta de adaptación, porque todavía no entienden el mundo que les rodea e incluso a veces no son capaces de separar la realidad de lo imaginario.

Hay miedos o temores que pueden ser perjudiciales porque  paralizan y no se es capaz de reaccionar, sin embargo otros evitan peligros o daños físicos, por ejemplo: el miedo a montar en una bicicleta demasiado alta, el  miedo a los animales, el miedo a meterse en el mar…son miedos que enseñan a los niños a ser precavidos y a aprender que hay situaciones que precisan que se actúe con prudencia.

            En los niños el miedo aparece y desaparece, va y viene, sin apreciar los adultos que ha sucedido con ello, cambia a medida que van creciendo. Los niños empiezan a  temer a las personas extrañas, a la oscuridad, a estar solos,  a artilugios raros, y más tarde aparece el miedo a los monstruos, a los ladrones, a la muerte…Muchos de ellos son inducidos por el ambiente en el que se desenvuelve el niño, las películas de terror, los cuentos oscuros, las historias oídas de  los mayores (no entendidas en su mayor parte), y otros son originados en experiencias negativas dentro o fuera de casa, a veces incluso  estos miedos pueden ser el signo de alarma para los padres de que se está produciendo alguna situación de maltrato o abuso del hijo.

            No se puede evitar que un niño sienta miedo, pero sí es controlable ¿cómo? pues contando con la escucha, la seguridad, la confianza y el apoyo de sus padres o cuidadores.

            Para ello pueden tener  algunos de los siguientes consejos en consideración ya  que ayudaran a los niños a superar el miedo junto a sus padres.

-        No asustar al niño con historias oscuras de fantasmas, ogros, brujas, etc. Sobretodo antes de ir a la cama. Hay que informar al niño de que estos personajes solo existen en los cuentos y en las películas.
-        No menospreciar los temores que un niño expresa. Si el niño advierte que se ridiculiza o se burlan de su miedo, su confianza disminuye. Comentarios como: “eso no tiene importancia, no seas tonto, no te da vergüenza,  los niños como tu no deben tener miedo de esas cosas…”, no disminuyen el temor que siente, por el contrario se desanimará a compartir sus temores porque no se sentirá comprendido.
-        Intentar no transmitir más miedo al niño del que ya tiene. Él precisa seguridad, no ignorar sus miedos, no mentirle diciéndole por ejemplo que una inyección no le dolerá. Si se le miente sobre  una situación de miedo, esta le producirá más temor. La labor de los padres es ayudarle a afrontar la situación  con verdad y honestidad. Si manifiesta miedo a ir al médico, oiga sus razones y acompáñelo hablándole sobre lo que va a ocurrir realmente.
-        No obligar al niño a pasar por situaciones que él teme. Hay miedos que no se superan de una vez por todas. En lugar de ayudar, se intensifica el  temor. El niño tiene derecho a acostumbrarse poco a poco a la situación temida, por ejemplo no obligarlo a tocar un animal que le da miedo…
-    No transmita sus propios temores personales. La forma en que los padres afrontan sus propios miedos le dan al niño el patrón a imitar en situaciones parecidas.
-    No llamarlo  cobarde o infantil si se muestra temeroso ante cualquier situación. No ridiculizar su miedo, esto no le ayudará en absoluto, al contrario le hará sentirse inseguro, incomprendido y necesitado de cariño.
-          No obligarlo a afrontar el miedo en solitario. Es un tremendo error. Nunca obligar a un niño a entrar a oscuras a una estancia si no quiere hacerlo, con ello solo se provocará un aumento de la ansiedad y se alargará el miedo en el tiempo e incluso se puede llegar a perpetuar. Además, el sentimiento de no ser capaz de afrontar la situación no le permitirá sentirse a gusto consigo mismo.
-    No darle excesiva importancia. Si cada vez que llega la situación temida siempre se está protegiendo al niño, este no será capaz de superar el miedo, solo debemos darle seguridad en que él mismo poco a poco irá superando el temor.
-          Por supuesto, no ignorar los miedos del niño. Si se ignoran, el niño se sentirá perdido y solo, no sabrá como enfrentarse, y percibirá desinterés, falta de cariño, de comprensión y de atención.